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Empresas bosque y empresas desierto. Cómo identificar las empresas en las que quieres trabajar y en las que no. 

Published:1/30/2026
Updated:1/30/2026
Reading time:10 minutes

Durante años, en nuestro sector, cambiar de empresa era relativamente sencillo.

No en el sentido de “fácil”, pero sí en el sentido de que el mercado tenía margen: había más volumen de ofertas por tanto, había más rotación y si algo no te encajaba podías moverte porque tenías el inbox de LinkedIn a rebosar de ofertas de recruiters.

Ya hemos aceptado que no estamos ahí. Pero hay muchas personas que llevan años en sus trabajos y que están evaluando cambiarse ahora y no terminan de entender el mercado. 

Hay menos ofertas, los procesos son más largos y el coste mental de buscar trabajo ha subido mucho. No solo por el tiempo que hay que dedicar: también por la energía que se pierde en entrevistas, pruebas, follow-ups a recruiters que te contactaron pero luego se les tragó la lengua el gato y el coste poco visible de la frustración. 

Entonces, en un mercado así, la gente se lo piensa mucho más. Ahora la pregunta que más se habla en las comunidades técnicas es: “¿A dónde merece la pena ir?”

Y aquí es donde, entre conversaciones, empieza a hacerse una clasificación. 

Cada vez es más común escuchar a gente diciendo cosas como:

“Tengo una lista de empresas a las que sí quiero aplicar y tengo una lista de empresas en las que no me gustaría terminar.”

Ahora mismo, los candidatos, sabiendo que los procesos son más largos y exigentes que antes, le dan mucha importancia a cuál será su siguiente movimiento. Y aparecen categorías mentales para protegerse: para no volver a caer en el mismo tipo de sitio, para no repetir errores, para no quemarse otra vez.

Porque ahora, como los cambios no son tan sencillos, elegir mal una empresa puede convertirse en un año perdido. 

Empresas bosque vs empresas desierto: qué son realmente

Para poder clasificar empresas, primero vamos a explicar un sencillo marco mental.

En una conversación por correo, Edu Ferro me habló de una distinción que me pareció especialmente acertada: empresas bosque y empresas desierto.

Las empresas bosque son entornos donde sabes que, en general, vas a trabajar bien.
No porque todo sea perfecto, sino porque en general, la manera de trabajar y el contexto acompañan:

  • Hay buenas prácticas (o al menos intención real de tenerlas).
  • Hay organización suficiente para que el caos no sea la norma.
  • Hay una mentalidad de construir producto y entregar valor, no solo de apagar fuegos.
  • Hay espacio para aprender, mejorar y crecer.

Un bosque no es un parque de bolas donde todo el mundo vive feliz. Pero sí es un sitio donde sientes seguridad, orden y control en el trabajo. 

Las empresas desierto, en cambio, son justo lo contrario.

Son entornos donde todo cuesta más de lo que debería:

  • Las buenas prácticas no existen o se quedan en la teoría.
  • La organización es débil o directamente inexistente.
  • El corto plazo manda siempre.
  • El desgaste es constante.

Y lo más peligroso: no solo no creces, desaprendes. Empiezas a bajar tus estándares sin darte cuenta porque las cosas “aquí se hacen así”. 

A mí me gusta ampliar este concepto más allá de la cultura de ingeniería. Para mí no solo se trata de si se hace pairing o de si hay tests. Va de toda la organización

Una empresa bosque es aquella que te permite crecer en cualquier aspecto: técnico, profesional, humano.
Una empresa desierto es aquella que te drena y te seca, aunque por fuera tenga buena pinta.

Cómo detectar empresas bosque y empresas desierto

La mayoría de empresas no se presentan como un desierto. Es difícil detectarlas si no estás dentro porque desde fuera todo parece normal. Pero el problema viene al ver la distancia que hay entre el discurso y el día a día. 

Para poder empezar a hacerte tu idea de empresas bosque y desierto, te traigo una herramienta que nos contó Abraham Vallez: pensar en hacerte una tier list de empresas. Pensar qué empresas estarían en el tier S y cuáles estarían en tier E.  No todas juegan en la misma liga, ni ofrecen lo mismo, ni te van a exigir lo mismo. 

Tier list vacía

Esto es útil porque te permite entender:

  • en qué tipo de entorno vas a trabajar
  • qué puedes esperar de él
  • y qué coste tiene para ti estar ahí.

A partir de aquí, hay varias señales bastante consistentes que ayudan a distinguir un bosque de un desierto. No son infalibles, pero combinadas suelen dar una idea bastante clara.

Señal 1: cómo se trabaja en el día a día

Más allá de los valores, los requisitos o el stack, hay una pregunta muy simple que suele darte mucha información: ¿Cómo es un día normal de trabajo en esta empresa?

  • En las empresas bosque, el trabajo suele tener cierto orden. No porque no haya presión o problemas, sino porque el caos no es el estado natural. Hay planificación, hay prioridades relativamente claras y hay margen para hacer las cosas bien la mayoría del tiempo.
  • En las empresas desierto, en cambio, todo es urgente.
    Siempre hay prisa. Siempre hay algo “más importante”. Siempre se trabaja apagando fuegos que alguien olvidó prevenir.

Y este matiz, me parece importante: la mentalidad de producto en el equipo de desarrollo.

  • En los entornos bosque, los equipos de desarrollo entienden por qué hacen lo que hacen:
  • conocen el problema que están resolviendo
  • entienden al usuario
  • participan, aunque sea parcialmente, en decisiones de producto.

No se trata de que todo el mundo sea Product Manager pero sí de que el desarrollo no sea una fábrica de abrir y cerrar tickets.

  • En los desiertos, el desarrollo suele funcionar por encargo:
  • alguien decide
  • alguien escribe requisitos
  • alguien lo ejecuta

Señal 2: cómo se toman las decisiones

Otra diferencia muy clara entre empresas bosque y empresas desierto está en cómo se deciden las cosas.

No tanto en quién decide, sino en cómo y con qué información.

  • En las empresas bosque, las decisiones suelen venir acompañadas de contexto:
  • se explica el porqué
  • se comparten los objetivos
  • se entiende qué problema se está intentando resolver.

Eso no significa que todo se debata eternamente. Significa que las personas que ejecutan entienden el marco en el que están trabajando. El maravilloso mundo de la autonomía. 

Y cuando tienes todo este contexto, puedes tomar mejores decisiones en tu día a día sin tener que pedir permiso para todo. Las microdecisiones que te hacen ir más rápido y con más seguridad.

  • En las empresas desierto, en cambio, las decisiones suelen caer en forma de órdenes. Muchas veces sin explicación, sin contexto y sin coherencia. 

El resultado de esto es un entorno muy dependiente. Donde hay que pedir permiso para todo. 

Señal 3: qué pasa con el error, el aprendizaje y el desgaste

Hay pocas cosas que definan tanto a una empresa como su relación con el error. Porque equivocarse es inevitable. 

En las empresas bosque, cuando algo sale mal, la pregunta suele ser:

  • ¿qué ha fallado en el sistema?
  • ¿qué podemos aprender de esto?
  • ¿qué cambiamos para que no vuelva a pasar?

El foco está en el proceso, no en la persona. El error se utiliza como input para mejorar y no se señalan ni buscan culpables. 

En las empresas desierto, el error se vive de otra manera:

  • se buscan culpables,
  • se señala,
  • se genera miedo a equivocarse.

Y cuando equivocarse supone entrar en la zona de peligro, la gente deja de arriesgar, deja de proponer y empieza a jugar a no destacar. Esto tiene un efecto directo sobre el desgaste.

En entornos donde todo es urgente y donde equivocarse penaliza, el cansancio se acumula rápido. 

Este tema, muy relacionado con la cultura de ingeniería, lo hemos tratado con bastante profundidad en conversaciones con Julio César Pérez y Emmanuel Valverde, desde perspectivas distintas pero muy complementarias. Merece la pena escucharlas si quieres entender cómo el entorno moldea la forma en la que trabajamos y aprendemos:

Señal 4: señales tempranas que suelen pasar desapercibidas

Hay señales difíciles de detectar. Pero otras aparecen antes de entrar en la empresa. Especialmente durante el proceso de selección.

Algunas pistas bastante habituales:

  • Proceso de selección caótico
    Cambios constantes, entrevistas duplicadas, pruebas que nadie revisa, tiempos eternos sin respuesta. Cuando el proceso de contratación es un caos, trabajar dentro suele serlo aún más. 

Si esta señal fuera como para descartar empresas, no te quedarías con ninguna, ¿eh?

  • Entrevistas donde nadie sabe explicar bien el rol
    Distintas personas te cuentan cosas distintas. No queda claro qué vas a hacer, con quién, ni para qué. Es una señal clara de desalineación interna.
  • Promesas vagas.
    No hay plan para muchas situaciones. Todo se verá “cuando crezcamos”, “cuando tengamos más tiempo”, “cuando pase esta fase”. La realidad es que esa fase nunca llega. 
  • Rotación alta normalizada
    Se asume que niveles altos de roatación son normales cuando, en realidad, suele haber un problema estructural.

Ninguna de estas señales, por sí sola, condena a una empresa.
Pero cuando varias se acumulan, suelen ser un indicador bastante fiable del tipo de entorno que te vas a encontrar.

El impacto invisible de una empresa desierto

Trabajar en una empresa desierto no siempre es un desastre inmediato. Muchas veces no hay señales claras, ni conflictos internos abiertos. Lo que hay es algo más sutil y, por ende, más peligroso.

Te erosionas. 

Con el tiempo, empiezan a pasar cosas pequeñas que se van acumulando:

  • Bajas tus estándares.
  • Normalizas el caos.
  • Dejas de pelear ciertas batallas porque no merece la pena.

Y casi sin darte cuenta, empiezas a dudar. De tu criterio. De si realmente sabes hacer bien tu trabajo. De si en otros sitios las cosas funcionan de otra manera.

Este tipo de entornos no siempre generan un burnout evidente. A veces lo que generan es un burnout silencioso que empieza por menos ilusión, menos iniciativa, menos ambición profesional. Simplemente, te quemas. 

Por eso el problema de las empresas desierto no es solo lo mal que se trabaja dentro, sino  cómo estás tú cuando te vas. Recuperar tus estándares, tu confianza y tu energía suele llevar bastante más tiempo del que parece.

Por qué esto te importa

Todo lo anterior no es solo una reflexión cultural. Tiene consecuencias muy prácticas.

Para las personas que buscan trabajo

Identificar si una empresa es bosque o desierto es una habilidad de carrera. Se entrena con el tiempo y con los errores. 

Elegir mal una empresa supone: 

  • frenar tu crecimiento
  • perder confianza en tu criterio
  • y, muchas veces, tener que deshacer decisiones más adelante.

Entender que “aquí no es” es tan importante como un gran salario. 

Para las empresas

El mercado también te clasifica.

Las personas hablan entre ellas, comparten experiencias y construyen una reputación colectiva. Y cuando una empresa empieza a ser percibida como desierto, atraer talento se vuelve difícil. Porque la gente evita conscientemente ciertos entornos.

Salir de esa categoría cuesta mucho más que entrar. Requiere tiempo y cambios reales.

Al final, la cultura no es lo que una empresa dice que es. Es lo que los demás dicen de ella.

Y en un mercado cada vez más enrevesado, nadie quiere quedarse a vivir en el desierto.

No todas las empresas molan

Hay empresas que molan más que otras.
Hay empresas que molan.
Y hay empresas que no molan nada. Cero.

Las empresas bosque no son perfectas.
Las empresas desierto no siempre son malintencionadas.

Pero saber distinguirlas te da algo muy valioso: criterio.

Y en un mercado donde elegir mal sale caro, el criterio es una de las mejores herramientas que puedes desarrollar.