Buscar empleo en tecnología en 2026: un plan efectivo

En los últimos años, buscar trabajo en tecnología ha pasado de escoger entre varias ofertas a convertirse en un trabajo en sí mismo. Buscar trabajo es un trabajo.
Ya no basta con tener un buen perfil técnico y mandar unos cuantos CV: el volumen de candidatos ha crecido, los procesos se han endurecido y muchas oportunidades se mueven por debajo del radar de las ofertas públicas.
Este es el tercer y último artículo de una serie sobre el estado del mercado y la búsqueda de empleo en tecnología.
En el primer artículo pusimos números a cómo ha cambiado el mercado: qué roles crecían, cuáles se estancaban y cómo se estaban comportando sueldos y ofertas. En el segundo, bajamos al terreno y hablamos de cómo navegar este nuevo tablero, no tanto con números sino con testimonios y experiencias.
Este tercer artículo va un paso más allá. Trata de ayudarte a diseñar una estrategia concreta para buscar empleo en 2026: elegir bien tus batallas, decidir dónde poner tu energía, aprovechar la IA como aliada y construir la visibilidad necesaria para no depender solo de «aplicar a ofertas».
Si tu objetivo este año es cambiar de trabajo (o entrar por primera vez en el sector), el plan empieza aquí.
Escoger bien tus batallas: roles, empresas y tiempos
Antes de ponerte a disparar candidaturas, oblígate a hacerte tres preguntas: qué rol quieres de verdad, qué rol es razonable ahora y en qué tipo de empresa tiene sentido buscarlo.
Hay roles que se han despriorizado en algunas empresas (frontend, UX, QA) y otros que siguen siendo muy demandados (backend, infra, IA). Y lo mismo ocurre con las empresas: hay algunas que siguen contratando y otras que están luchando por sobrevivir.
Es posible que ahora mismo no puedas optar al rol que quieres. O a la empresa que te apetece. Una buena forma de empezar es separar tu objetivo en tres niveles: el rol soñado, el rol razonable este año y el rol de transición que te acercaría al soñado aunque no sea perfecto.
Esa claridad te ayuda a decidir qué ofertas descartar sin sentir culpa, en cuáles volcar más energía y qué tipo de formación o proyectos paralelos necesitas para cerrar la brecha.
El segundo filtro es el tipo de empresa. No es lo mismo buscar en una scale-up que acaba de hacer un despido masivo que en una pyme estable o en una gran corporación que está sustituyendo perfiles junior por IA. Tu momento vital importa: quizá este año toca priorizar estabilidad y equipo sano frente a «hipercrecimiento», o justo al revés.
Ponerle nombre a lo que buscas (y a lo que no estás dispuesto/a a aceptar) te ahorra muchísima frustración en procesos.
Por último, está el cuándo. El mercado de talento también tiene estaciones: hay meses donde parece que todo se mueve (de febrero a junio) y otros en los que las respuestas brillan por su ausencia. En lugar de vivirlo como un termómetro de tu valía, tiene más sentido ajustar la estrategia: aprovechar los picos para exponerte más y usar los valles para reforzar tu perfil, ordenar tu portfolio y sembrar relaciones que darán frutos más adelante.
Dónde encontrar buenas ofertas de empleo
Uno de los peores pensamientos que te puede asaltar es creer que «no hay ofertas» porque en los portales apenas aparece nada que encaje contigo. La realidad es que solo una parte del mercado es visible: la otra se mueve por referencias internas, mensajes directos, comunidades y conversaciones que nunca llegan a publicarse como oferta formal.
Entiende una cosa: los portales de empleo, especialmente LinkedIn, están saturados de aplicaciones de baja calidad. Y las empresas están empezando a usarlos menos porque ahorran tiempo y recursos buscando candidatos de otras formas.
Una buena forma de no volverte loco/a es decidir de antemano cómo vas a repartir tu energía entre canales. Como referencia, muchas personas obtienen mejores resultados cuando dejan de dedicar el 90 % del tiempo a portales y lo equilibran, por ejemplo, así: 30–40 % aplicaciones a ofertas abiertas, 30–40 % networking y referrals, y 20–30 % presencia en comunidades y contenido propio.
No es una fórmula mágica, pero te obliga a salir del bucle de «solo aplicar y refrescar el correo a ver si alguien te escribe».
Un mini-truco que le ha funcionado a mucha gente es justo lo contrario de lo que te estoy diciendo: buscar al CEO o CTO de una empresa en la que quieras trabajar y mandarle un mensaje directo por Tw o LinkedIn con un par de razones por las que te gustaría trabajar ahí. Estadísticamente funciona en pocos casos, pero alguna vez ha sonado la flauta (sobre todo si tienes un muy buen perfil técnico).
Para que esto no se quede en teoría, puedes pensar tu búsqueda como un mini-funnel semanal: cuántas ofertas vas a trabajar de forma cuidadosa (no solo «Easy Apply»), cuántas conversaciones nuevas quieres abrir con gente del sector y cuántas interacciones vas a tener en comunidad o con tu propio contenido.
No se trata de hacer mucho ruido, sino de generar oportunidades reales de que alguien te conozca antes de que se abra una posición.
Puede parecerte una tontería o algo inútil a primera vista, pero tal y como está el mercado, da mejores resultados que aplicar a 100 ofertas a la semana.
Entiende el papel de la IA en los procesos de selección
La mayoría de procesos empiezan igual: aplicas a una oferta y tu CV o tu perfil de LinkedIn pasan por un sistema que filtra por palabras clave, años de experiencia y encaje con la descripción del puesto. Estos programas se llaman ATS y los usan muchas empresas cuando el volumen de aplicaciones es muy alto.
Puede parecernos injusto, pero ignorarlo tiene un coste: tus candidaturas nunca llegan a ojos de una persona, por muy buen perfil técnico que tengas.
El objetivo no es escribir para robots, sino asegurarte de que tu perfil habla el idioma mínimo que esos filtros entienden.
Piensa tu CV y tu LinkedIn como una combinación de dos capas. La primera es la que leen las máquinas: títulos de rol claros, tecnologías concretas, herramientas y responsabilidades alineadas con lo que se pide en las ofertas. La segunda es la que leen las personas: cómo cuentas el impacto de tu trabajo, cómo se ordena tu historia profesional, qué decisiones se intuyen detrás de tus cambios de rol.
Si solo cuidas la primera, sonarás como cualquier plantilla genérica. Si solo cuidas la segunda, quizá nadie llegue a leerla.
Aquí es donde la IA puede jugar a tu favor. Puedes usar asistentes para adaptar tu CV a una oferta concreta, detectar lagunas en tu perfil, reescribir listas para que sean más claras o practicar respuestas a entrevistas. La clave está en no mentir. No incluyas experiencias que no son reales. La IA puede ayudarte a encontrar mejores palabras o a resaltar logros que dabas por obvios, pero el fondo tiene que seguir siendo tuyo.
Te recomiendo usar un CV sencillo y fácil de leer por máquinas y humanos. A mí me gusta la plantilla de Oxford porque es muy clara. Y si lo generas como un documento de Google, siempre podrás editarlo rápidamente cuando lo necesites.
Hazte visible para las empresas
En un mercado donde cada oferta recibe decenas de candidaturas válidas, tu CV ya no es la única forma de demostrar que sabes hacer tu trabajo. Cada vez pesa más todo lo que hay alrededor: código público, pequeños proyectos, cómo escribes sobre problemas técnicos, cómo aportas en comunidades o cómo te recomiendan otras personas.
No se trata de convertirte en influencer ni en un repelente de LinkedIn, sino de dejar un rastro claro de lo que sabes hacer y de cómo trabajas.
No pienses en montar una marca personal de la noche a la mañana. Construye a base de piezas pequeñas y consistentes: un repositorio bien cuidado, un par de artículos explicando decisiones técnicas reales, alguna charla interna que luego compartes o respuestas útiles en comunidades especializadas.
Escoge uno o dos canales donde te sientas cómodo (GitHub, LinkedIn, una comunidad concreta) y define un mínimo viable de presencia. Mejor poco y constante que ruido y abandono.
Piensa tu perfil como una landing: ¿qué ve alguien que llega a tu LinkedIn o a tu GitHub en 30 segundos? ¿Se entiende qué tipo de problemas sueles resolver, con qué tecnologías y en qué contexto? Un par de frases claras, algunos proyectos destacados y recomendaciones concretas valen más que cualquier eslogan vacío.
Y repito: puede parecer una tontería, pero funciona mejor de lo que imaginas.
Estrategia de búsqueda para perfiles senior
Para perfiles senior, el reto no es encontrar cualquier trabajo, sino elegir bien el siguiente paso y no aterrizar en un sitio que sea un error.
Más que aplicar en masa, suele funcionar mejor activar tu red: excompañeros, managers con los que te fue bien, fundadores a los que ayudaste o personas que te conocen por comunidad. Un mensaje honesto explicando qué tipo de reto buscas este año y qué descartas te posiciona como alguien con criterio.
Si además compartes algo de tu visión —cómo usarías la IA en tu rol, cómo organizarías un equipo, cómo equilibrarías calidad y velocidad— muchas veces son las propias empresas las que empiezan a verte como una posible pieza clave, no solo como otra candidatura más.
Los referrals son ahora mismo el mejor mecanismo para encontrar un buen siguiente paso.
Estrategia de búsqueda para perfiles junior
Para perfiles junior o en reconversión, 2026 no es un año fácil, pero lo vas a intentar con todas las herramientas posibles.
La clave es asumir que el primer objetivo no siempre será el rol soñado, sino el primer contexto profesional donde puedas aprender, aportar valor y dejar de ser un perfil sin experiencia. Eso implica abrir el foco a prácticas, becas o colaboraciones con proyectos Open Source que te permitan demostrar cómo trabajas más allá de lo aprendido en un bootcamp.
En lugar de enviar el mismo CV genérico a cualquier oferta, tiene más sentido elegir uno o dos caminos claros y alinear todo con eso: proyectos, portfolio, contenido y comunidades. Esa especialización relativa te diferencia de perfiles con un stack infinito en la bio, pero sin profundidad real.
Tu narrativa no es «soy junior y sé de todo», sino «soy junior, pero ya he resuelto estos problemas concretos en estos contextos».
Y esta es la clave: vas a tener que meterte en faena por tu cuenta antes de entrar en una empresa. Esos pequeños proyectos serán tu puerta de entrada.
Qué habilidades son importantes en 2026
Si llevas tiempo sin moverte o es tu primera vez en el mercado tech, es normal no tener claro qué ha cambiado.
Las empresas están priorizando habilidades con retorno medible. Algunas de las más relevantes en 2026 son:
- IA aplicada a tu rol actual: no hace falta ser data scientist. Aprende a usar LLMs para refactorizar, generar tests, documentar o debuggear. En backend, integra herramientas como GitHub Copilot o Claude. En producto, usa IA para analizar feedback o generar specs.
- Data e infra / DevOps: observabilidad (Prometheus, Grafana), cloud nativo (Kubernetes, serverless), MLOps e IAOps.
- Arquitectura y productividad con IA: coordinación de agentes, diseños escalables y patrones IA-first.
La trampa está en cómo lo cuentas. No digas «usé IA». Di: «Implementé un agente de IA que automatiza el 40 % de las queries de soporte, reduciendo tickets un 25 % y liberando cinco horas semanales del equipo».
Si quieres formarte, dedica entre 4 y 6 horas semanales durante dos meses a una habilidad concreta. Aplícala en un side project visible (repositorio en GitHub) y menciónalo en tu CV.
Un plan en cinco pasos para tus próximos tres meses
Si tuviera exactamente tres meses para encontrar trabajo en 2026, este sería el mapa que usaría.
Semana 1: foco absoluto
Define rol objetivo, tipo de empresa y tres canales prioritarios. Descarta el 80 % de lo que no encaja. Resultado: lista clara de «sí» y «no».
Semanas 2–3: perfil imbatible
Revisa CV, LinkedIn y portfolio pensando en máquinas y humanos. Añade una o dos habilidades de alto retorno con métricas. Objetivo: cinco aplicaciones cualitativas.
Semanas 4–6: activa tu red
Envía 10–15 mensajes personalizados. Objetivo: 10 aplicaciones, cinco conversaciones y tres interacciones visibles. Conseguir dos entrevistas iniciales.
Semanas 7–9: sistema de aplicaciones
Combina canales visibles (30 %) y ocultos (70 %). Usa IA para practicar entrevistas. Registra todo. Objetivo: una o dos entrevistas técnicas.
Semanas 10–12: iterar y mejorar
Ajusta lo que no funciona y cuida relaciones. Objetivo: dos o tres entrevistas técnicas.
Este plan es idealizado. Adáptalo a ti y no te presiones si al principio no llegan entrevistas. Romper la barrera de la primera entrevista suele ser lo más difícil.
Y un último consejo que vale para todo el proceso: cuídate emocionalmente. Habrá silencios. Habrá frustración. Ten un ritual semanal de desconexión.
Y si tienes ganas, empieza hoy. Elige tu rol objetivo y manda ese primer mensaje. Estás más cerca de conseguirlo que cuando empezaste.